En verano mi vida cambia, no tengo vacaciones, pero rompo la monotonía y el orden con el que llevo mi vida.
Robo tiempo a mis placeres-tortura para hacer cosas diferentes, tapeo ( maravilloso invento español), terrazas y mucha salida. Y eso que este verano esta siento mas bien soso, el tiempo no acompaña y se nota en la gente la tristeza y la apatía producto de la dichosa crisis.
Así que aquí estoy aguantando el tipo hasta el día 20 de octubre en el que me cojo mis vacaciones, yo confieso que no noto la crisis. Sera la ventaja de estar soltera y sin hijos. Y de no haberme casado con ningún banco bajo el rito de la hipoteca. Rito que por cierto creo que en los últimos años le estaba ganando la partida a la iglesia católica.
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